Los inmuebles diseñados para distintos usos regresan a la escena inmobiliaria, luego de que esta tipología de proyectos ha crecido entre inversionistas, desarrolladores y arquitectos en el pipeline previsto en los próximos 2 años, para flexibilizar ingresos, adaptarse a los ciclos de los mercados y dotar de servicios a los usuarios.
Son razones que validan el crecimiento de tendencia. Actualmente 27% del inventario de los edificios de oficinas clase A y A+ en Ciudad de México (CDMX) tiene distintos usos en su operación y más de la mitad de proyectos en construcción lo incluyeron como alternativa para fortalecer su competitividad.
De acuerdo con información de CBRE México, actualmente 1.9 millones de m2 de los edificios corporativos son uso mixto en un mercado que registra un inventario total de 7.2 millones de m2.
Las integraciones de uso actualmente en los usos mixtos de este mercado integran componentes como oficinas con retail en un 77% de los casos, oficinas con retail y vivienda en un 17.9% y oficinas con hospital y hotel en un 4%.
La ubicación es otro indicador clave. En el top 3 de los submercados con más proyectos del tipo, Polanco concentra 42%, Perinorte 42% y Santa Fe 27%.
Y no sólo eso, la tendencia crece al grado que 66% del pipeline actual para los próximos 2 años serán de usos mixtos. Entre los casos que son representativos de esta inercia son los proyectos mixtos Antara Offices, Carso y Reforma Colón.
Son la flexibilidad y permanencia en el tiempo de los activos un tema presente, luego de que en la pandemia quedó claro que los inmuebles con un solo uso, tiene pocas posibilidades de ser reconvertido para aprovechar las oportunidades de cada ciclo de giros al alza.
En un estudio global generado poco después del fin de la pandemia, la firma de arquitectura Gensler destaca que en el diseño el propósito del plano es fundamental para generar flexibilidad ante los cambios.
Lo es bajo la consideración de aspectos como la conectividad, la posibilidad de experiencias inteligentes y la invitación a explorar las áreas internas.Son tendencias que incorporadas al diseño de los espacios, dan acceso claro, vías de circulación y mejores conexiones, así como el involucramiento de los vecinos, la integración digital, el paisajismo, la identidad visual de la marca y los espacios públicos.El tercer vértice de esta fórmula plantea abrir el interior al exterior, por medio de espacios de doble altura, locales comerciales de distintos niveles y áreas comunitarias extendidas más allá de la planta baja.
Se trata de una revolución tal cual lo propone la firma en The Perpetual Asset donde se proyecta incluso desde las fachadas con la finalidad de flexibilizar el cambio de usos.
Bajo la lógica del diseño, al igual que la integración de usos, el mercado corporativo está modificando las decisiones respecto a cómo se planea y construye, tendencias que permitirán enfrentar los cambios en las tendencias de los ciclos inmobiliarios.
Así lo ha hecho el retail ante el impacto de la omnicanalidad, al igual que los inmuebles turísticos mediante nuevas fórmulas de resorts y con la incorporación de residencias y habitaciones.
Se trata de una verdadera revolución que encuentra una lógica distinta. Por ello, actualmente otros activos como los centros comerciales son vistos como nodos logísticos de retailers y áreas comerciales que complementan el desarrollo de vivienda nueva ligada al nearshoring.
Es también una ecuación que busca alcanzar flexibilidad y oportunidades.
Fuente: El Financiero
