Fiestas, lugares concurridos y redes sociales son solo algunos sitios utilizados por el cártel venezolano Tren de Aragua para reclutar jóvenes y prostituirlas en México, según expedientes judiciales revisados por El Financiero.

Revelan que sus líderes, aliados con La Unión Tepito y asentados en la Ciudad de México cuando menos desde junio de 2024, utilizan violencia verbal y física, incluidos los homicidios, contra las mujeres.

El Tren de Aragua –designado en Estados Unidos como organización terrorista– no solo está implicado en México en trata de personas, también en homicidios y feminicidios, extorsiones y narcomenudeo.

Los expedientes detallan el dominio de este grupo sobre la prostitución en la Ciudad de México, en calles como Sullivan, San Cosme y Tlalpan. Exponen también los nombres de sus líderes como Nelson Arturo Echezuria Alcántara o Leslie Valery Flores Arrieta, ya detenidos.

Revela algunos de los crímenes atribuidos al grupo, como los de Manuel Antonio, de 18 años; Stephani, de 19 años y Susej, de 20, tres venezolanos asesinados en hechos distintos, pero con la misma pistola.

El joven fue asesinado el 7 de julio de 2024 en Buenavista y las mujeres fueron localizadas sin vida el 30 de julio, en el Ajusco, alcaldía Tlalpan.

Así opera el Tren de Aragua en CDMX

Los expedientes detallan también el modus operandi del grupo que suele trabajar con extranjeras, principalmente venezolanas, a las que trae a México con engaños de una vida mejor.

El Tren de Aragua en México cuenta con una estructura definida para evitar que las mujeres se rebelen. “Si alguna intenta escapar, no paga la cuota o habla con la policía, las matan como castigo”, dijo una mujer que logró huir.

Precisó que los crímenes se difunden en grupos de WhatsApp donde están las mujeres, para infundir miedo.

Otra víctima, contó que la contactaron por Facebook para trabajar en México y llegó con una deuda de 13 mil dólares. El Tren de Aragua pagó su traslado y le advirtieron que si no pagaba la iban a matar.

A tres días de llegar a México empezó a trabajar. El cobro era de 900 pesos por media hora y 2 mil por hora, en el Hotel Uno 77, y debía pagar 350 pesos diarios por plaza. Un cliente la ayudó a escapar y denunciar.

Otra mujer relató que fue enganchada en una fiesta en México. Un tipo la cortejó y al hacerse “novios” le propuso trabajar como edecán, con salario de 30 mil pesos. Al final la obligó a prostituirse. Recorrió cinco estados. Cobraba de 3 mil a 3 mil 500 pesos por servicio (hacía hasta cinco por día), y la mayor parte se lo quitaban.

“Días antes (de escapar) en el grupo de WhatsApp avisaron que habían matado a dos venezolanas por no pagar”, narró la mujer. Las víctimas eran Stephani y Susej.

Fuente: El Financiero